jack abril 19, 2020

Cada profesión u oficio tiene un héroe, creador, inspirador que detona en sus seguidores esa fuerza etérea que les propulsa a seguirle, aprender, innovar y ser una referencia para las nuevas generaciones, lo que ayuda a perpetuar a las mismas en el tiempo.

Quienes sienten pasión por las joyas de diseño se sienten inspirados por ese caballero que bien conocen, el suizo Pascal Suter, un diseñador que con bodas de plata en la creación de joyas originales, personalizadas y de alto valor sentimental para sus clientes, una leyenda en este arte y que ha demostrado su valía en países como Italia, España y es un profeta en su tierra natal, algo que no toda persona puede lograr decir a menos que se lo gane con esfuerzo, arte y personalidad.

Lo que aprende un diseñador

Ya cuando hay la convicción y la pasión por el diseño de joyas, el aprendizaje es meramente una formalidad que debe cumplirse no por un papel, sino porque maximizará sus conocimientos y abrirá su entendimiento a muchas derivaciones.

Desde aprender sobre el fascinante mundo de las joyas, el contexto de los usuarios y como conjugarles para que uno porte al otro con orgullo. Porque sí algo tienen las joyas, es vida y personalidad.

Aprenden a crear e innovar, porque las joyas que vienen de una misma mano son hermanas pero cada una es distinta y tiene un destino diferente qué defender y honrar.

Es el diseño de joyas entonces un santuario de la creación con imagen basada en la personalidad donde lo único que se ostenta es trabajo, dignidad, buen gusto, logros y hermosura. Una profesión hermosa y digna de promover en ésta y demás generaciones.

 

 

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